Ir al contenido principal

Alejandro Arestegui: "El Zoo de Cristal está siendo un viaje hermoso del que no paro de aprender"

Fuerza, verdad y talento son tres palabras obligadas en la referencia a un actor como Alejandro Arestegui, dotado de una sensibilidad especial que se intuye a través de los personajes que ha interpretado y a través también de su modo de enfrentarse a una profesión que más que eso, parece su pasión. Desde el octubre pasado añade a su intachable trayectoria una obra de tremenda complejidad; "El zoo de cristal", un clásico de Tennessee Williams, cuya adaptación en esta ocasión corre a cargo de Eduardo Galán y en la que Alejandro Arestegui, junto con Silvia Marsó, Pilar Gil y Carlos García Cortázar, pintan el retrato de una época pasada que, pese a ello, no resulta tan diferente a la actual. Lo hacen bajo la dirección de Francisco Vidal.


Alejandro Arestegui habla con La Claqueta de "El zoo de cristal" y nos acerca al mismo personaje que en cada función defiende sobre la escena con determinación y valentía: Tom Wingfield, un joven que sueña cada día con evadirse de su monótona vida y labrarse un camino lejos de la zapatería donde trabaja como dependiente, un empleo que no le satisface y que dista mucho de ser el oficio de sus sueños. Tom anhela alejarse del agobio familiar que componen su hermana Laura, con una tierna fragilidad responsable del dibujo de sus miedos, y su madre Amanda, una mujer cuya frustración por la vida pasada le hará tornar en una obsesión porque sus hijos triunfen en la vida, imponiéndoles un camino nada coincidente con las aspiraciones de estos.



“El zoo de cristal”, ¿qué está suponiendo para ti?
Estrenamos a finales de octubre del 2014 en El Palacio de Festivales de Santander y a continuación estuvimos todo el mes de noviembre en el teatro Fernán Gómez de Madrid. Fue el mes de Diciembre en el que arrancamos la gira. Nos hemos acostumbrado, en el 95 por ciento de los bolos, a tener el patio de butacas lleno, y en estos tiempos que corren es una suerte. Por otro lado, la crítica nos ha tratado muy bien. Disfruto una barbaridad cada noche metiéndome en la piel de Tom. Con lo cual, está siendo un viaje hermoso del que no paro de aprender.

Tennessee Williams sitúa su Zoo de Cristal en un contexto de crisis económica y social; la Gran Depresión. ¿Crees que la época actual que vivimos nos permite conectar mejor con un texto como este?
Si, eso creo. Se podría comparar. Al igual que Estados Unidos vivió “los felices 20” antes del crack de la bolsa de New York. Nosotros, o la clase media alta, vivía en un estado de felicidad económica, previo al “crack inmobiliario”.
Pienso que otra de las cosas que te hace conectar con el texto es la enorme empatía que despiertan los personajes en el público.

Asombra la inquebrantable vigencia de la obra, que sobrepasa con éxito la criba de los siglos. ¿Cuál es la clave?
Pienso que, además de estar maravillosamente escrita, toca un tema universal, la condición humana y eso es atemporal. Creo que los grandes conflictos del hombre siempre son los mismos.

Hay lugar para el humor dentro de la tragedia latente en “El zoo de Cristal”, a pesar incluso de la atmósfera asfixiante que se retrata y del tratamiento de temas muy duros, como los conflictos familiares o el ahogo de la monotonía. ¿Crees que la potenciación de ese humor ha sido uno de los aciertos de Eduardo Galán en esta adaptación?
Si, eso creo, y perdona que me repita. El humor dinamiza la obra, pienso que ayuda al espectador a empatizar más con los personajes. La tragicomedia es como la vida misma, el humor y el drama van de la mano. Así ocurre, por lo menos, en mi caso….jajajajaja.

Desde su estreno en 1945, “El Zoo de Cristal” ha contado con numerosas adaptaciones que han llevado el retrato de la familia Wingfield a la escena, cinematográfica y teatral. ¿Te fijaste en las referencias de otras representaciones para componer tu personaje?
No. No lo tomé como referentes. He visto alguna después de estrenar. Tenía curiosidad por ver otras visiones. En mi caso no me ayuda a componer un personaje fijarme en como lo han hecho otros. Para entender a Tom, lo primero que hice fue leerme con mucha calma una biografía de Tennessee Williams. El zoo de cristal es una obra autobiográfica, siendo mi personaje  el alter-ego del autor. La clave estaba en entender la motivación que tenía el autor para escribir el libreto, e intentar pensar como Tom. Es un juego muy divertido, aunque explicado tal vez no lo parezca.

Tu personaje tiene un importante trabajo emocional; un chico ambicioso, reflejo autobiográfico del propio Tennessee, que se debate entre el deseo de cumplir sus sueños y el deber de cuidar a su familia. ¿Cómo lo afrontas?
Me ha ayudado mucho mi vocación de actor a la hora de entender a Tom, aunque mi vida no se parezca a la de Tennessee.

En una escena de "El zoo de cristal", junto a Silvia Marsó

Lo que más te apasiona de Tom es… 
Su honestidad y, por supuesto, su capacidad de soñar, de volar.

Si tuvieras que quedarte con una sola frase dicha por Tom en “El zoo de cristal”, ¿cuál elegirías?
“Siento que estoy perdiendo el tiempo y que quiero cambiar de vida, hacer algo totalmente diferente".
       
Pese a su omnipresencia en la obra, impacta la figura del padre ausente. Un abandono que marca la historia de los Wingfield. Por la persona que se intuye, ¿cómo crees que hubiera sido la relación entre Tom y su padre si no se hubiera dado la circunstancia de esta marcha?
Pienso que bastante conflictiva, similar a la relación que mantiene con su madre; no creo que el padre entendiese tampoco la vocación de Tom, porque en aquella época el mundo de las artes, al que Tom quería vincularse, estaba asociado a una mala reputación.
Tom nunca le perdonó a su padre esta marcha porque supuso cargarlo con la responsabilidad de mantener a su familia, que desde entonces depende económicamente del sueldo que Tom lleva a casa y que lo ata a la zapatería, un empleo con el que no se siente realizado. Tom, resentido, le reprocharía a su padre la asfixia que siente en su entorno familiar. Sin embargo, antes de que todo esto pasara sí que hay momentos en que pienso que mi personaje, que además es muy reflexivo, podría llegar a entender el sentir de su padre.

En la obra, compartes cartel con Silvia Marsó, Pilar Gil y Carlos García Cortázar. ¿Qué has aprendido de cada uno de tus compañeros en este viaje?
Los tres son muy buenos compañeros y muy comprometidos con su trabajo. No dejo de aprender con ellos.

Lleváis con orgullo la que es la última escenografía diseñada por Andrea D'Odorico, ¿qué recuerdos guardas de él?
Sí, con mucho orgullo. Ha sido un grande, un hombre de teatro. Recuerdo varias de sus escenografías con mucha admiración. Cuando venia a los ensayos disfrutaba mucho, le gustaba la función. Siempre tenía un comentario constructivo para cada uno y era muy certero. Me gustaba mucho hablar con él. ¡Gracias Andrea!

Habéis vuelto a Madrid, en esta ocasión al Teatro Bellas Artes, y después continuáis la gira por España. Además de esto, ¿tienes algún proyecto profesional en vista que nos puedas adelantar?
Tengo algo apalabrado, pero nada seguro ni confirmado. Así que de momento no puedo adelantarlo. Crucemos los dedos y esperemos que todo salga bien.

Tu trayectoria ha estado muy ligada al teatro, donde has participado en importantes montajes, como “El galán fantasma” o “La Celestina”. ¿Qué te ha dado este medio y qué significa para ti el teatro?
Aunque suene a tópico, para mí en el teatro se encuentra la esencia de la interpretación. Gracias al teatro he podido aprender construyendo personajes muy complejos y con mucha enjundia. Personajes que, tal vez, no me hubiera encontrado en otros medios. Además, gracias al teatro he tenido la suerte de trabajar con actores a los que admiraba, y de los cuales he aprendido muchísimo.

 ¿Habría alguna razón por la que Alejandro Arestegui renunciaría a sus sueños?
De momento no he tenido que renunciar a mis sueños, pero sí que habría razones por las que renunciaría.

 Por último, dinos por qué no tenemos que perdernos “El zoo de cristal”. 
Es una obra maestra que toca temas muy actuales y que te hace reflexionar. Además podrán ver a cuatro actores encima del escenario creyendo en lo que hacen... y esto no siempre pasa.



Hasta el 26 de julio en Teatro Bellas Artes (Madrid).


Una experiencia teatral irrepetible que no puedes perderte. Consigue ya tu entrada haciendo click aquí





Más sobre Alejandro en: http://www.alejandroarestegui.com/

Comentarios

Entradas populares de este blog

TEATRO: El Zoo de Cristal

El Zoo de Cristal retrata la vida de los Wingfield, una familia sureña de los EEUU de los años 30 del pasado siglo. Sobresale la figura de Amanda, la madre, una mujer obsesionada con salir de la pobreza y sacar adelante a su hija Laura, una joven cuya leve cojera la ha transformado en un ser patológicamente inseguro, volcada exclusivamente al cuidado de sus figurillas de cristal.  Amanda resulta un personaje desmedido que provocará la sonrisa de los espectadores. Junto a ella, Tom, el hijo ambicioso que se debate entre el deber de cuidar a su familia y el deseo de salir al mundo. Tom es un reflejo autobiográfico de su autor. El último personaje es Jim, el deseado pretendiente que ha buscado Amanda para su hija y que no podrá serlo, representa todo lo que la familia ha deseado. A su vez, impacta la figura del padre ausente, que está en boca de los personajes y cuya fotografía se destaca en momentos clave. La historia se cuenta desde la perspectiva de Tom, quien abre y cierra la...

Viaje al país de los blancos, de Dani Sancho

 Basada en la historia real de Ousman Umar, un joven ghanés que abandona su aldea atraído por la idea del "país de los blancos", un lugar lejano que alimenta su curiosidad. Tras una travesía llena de obstáculos llega a Barcelona y descubre que la vida allí no es como él la imaginaba. Hasta que conoce a Montse, que le acoge en su familia y le ofrece, además de amor y apoyo, la posibilidad de un futuro. Ousman no sólo la aprovecha, sino que la transforma en algo mucho mayor.  Con Viaje al país de los blancos , el director Dani Sancho debuta en el largometraje de ficción con una historia profundamente humana basada en la experiencia real del activista ghanés Ousman Umar . La película, presentada en el Festival de Málaga , propone algo más que el relato de una travesía migratoria: es también una reflexión sobre las expectativas, las heridas y las contradicciones que acompañan al sueño europeo. El filme parte de una premisa poderosa: la fascinación de un niño africano por ese lu...

#ESPECIAL: Irene Escolar, una actriz con ángel

Nombre : Irene Escolar Navarro Nace en : Madrid El día : 19 de octubre de 1988 Hablar de Irene Escolar es hablar de talento, de pasión, de perseverancia y de corazón. Sin duda, hablar de Irene Escolar supone detenernos en la palabra arte, hacer la oportuna reverencia, y seguir el camino iniciado con la determinación absoluta de que nos encontramos ante una luz inmensa que define muy bien su figura, la de una actriz que remueve y turba: con la palabra, con los ojos, con el cuerpo, con el alma y con el gesto. Una actriz que se sirve de todos los elementos y los pone al servicio del personaje, haciendo siempre que parezca fácil. Lo lleva en la sangre: hija del productor José Luis Escolar y nieta de la célebre Irene Gutiérrez Caba, ha sabido inundarse del arte familiar, tomando provecho de la valiosa herencia que han sabido transmitirle sus allegados. En parte por ellos entendió además desde muy pequeña la seriedad del oficio, que le permite enfrentarlo con máximo rigor y profu...