Darío, un chico de dieciséis años, disfruta de la vida junto a Luismi, su vecino y amigo del alma. Mantienen una amistad incondicional, se conocen desde que tienen uso de razón y juntos han descubierto todo lo que saben de la vida. Darío sufre la separación de sus padres y se escapa de casa, huyendo de su infierno familiar. Comienza a trabajar en el talles de Caralimpia, un viejo delincuente con envoltura de triunfador, que le enseña el oficio y los beneficios de la vida... Darío conoce a Antonia, una anciana que recoge muebles abandonados con su motocarro y junto a ella descubre otra forma de ver la vida. Luimi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia en un verano que les cambiará la vida....
Director: Daniel Guzmán.
Reparto: Miguel Herrán, Antonio Bachiller, Antonia Guzmán, Felipe García-Vélez, Luis Tosar, María Miguel, Miguel Rellán, Fernando Albizu, Patricia Santos, Roberto Álvarez, Luis Zahera, Álex Barahona.
Guión: Daniel Guzmán
Fotografía: Josu Inchaustegui
Producción: El Niño Producciones, La Competencia, La Mirada Oblicua, Ulula Films
La ópera prima de Daniel Guzmán bebe de la cotidianidad para pintarnos, con toda la naturalidad, el retrato de un barrio en la periferia donde los valores imperantes acaban perfilando leyes no escritas pero irrompibles. "A cambio de nada" rasga las imposiciones y los artificios para sumergir a su espectador de lleno en un mundo que seduce, por reconocible, y porque respira de la autobiografía del propio autor para asumir su credibilidad y ofrecerla sin aditivos de ninguna especie. La película de Guzmán no falla en su planteamiento, que se ha macerado a su tiempo; sin premura en la concepción: los 10 años que su director tardó en hacerla verdad se palpan en cada escena de una ópera prima que en realidad no lo parece. Nos gusta porque en ella se respira la intensidad de una época convulsa; la adolescencia, con todo lo que conlleva una etapa en la que los miedos asaltan y la rebeldía nos hace a la medida de lo que no somos; Darío busca su lugar en el mundo y, tras él, se corona Miguel Herrán como una de las revelaciones del año dándole a la historia una dimensión propia y muy necesaria. El joven actor otorga el tono preciso para que entendamos la historia desde más allá de la simpleza en la que caía el riesgo de caer. Meritorio el trabajo de Herrán, que se engrandece aún más desde la mirada del de enfrente, es así como Antonio Bachiller y Miguel Herrán logran una química que trasciende. Dos jovencísimos actores que saben llevar el grueso de la trama sin que les pese la falta de experiencia, aún más; aprovechándose de ella para sacarle partido a la espontaneidad que les concede la novedad de la cámara delante. Pero sin duda el descubrimiento más amable sucede en el momento en que entra en escena Antonia Guzmán, quien, a las órdenes de su nieto, nos regala un personaje memorable por el amor que lleva consigo. Desde las entrañas y la riqueza emocional que los 93 años de vida le han dado, Antonia nos despierta una emoción especial que nace de su verdad y su fuerza; su ternura y su bondad.
Si bien es cierto que en la construcción de personajes echaríamos de menos atisbar una cierta profundidad más allá de la interesante base que se nos plantea, el mérito lo encontramos en la espontaneidad con la que los actores, sin ninguna excepción en el reparto, revelan el ser de sus personajes. Las circunstancias que se suceden, aunque pecan de inverosímiles en algunos puntos, constituyen un buen marco de acción: entretenido y atrayente para el espectador que, además de reflexionar acerca de una realidad palpable, pasará de seguro un muy buen rato. Una combinación que nace, como debe ser, del equilibrio.
Ciertamente, "A Cambio de nada" destila frescura sin alejarse del componente social que lleva implícita la historia, un recuerdo leve a la filmografía de León de Aranoa, a su "Barrio" y a su compromiso implícito. Un sello similar que además de suponer el encuentro de Guzmán consigo mismo, nos ofrece una oda a la amistad, un retrato generacional hecho con amor, pulso y una ilusión que se respira en cada plano y que dota al conjunto de una autenticidad sin igual. Aunque haya un cierto sector de la población que, abanderando la intelectualidad, reclamen la reflexión rebuscada contra la emoción de un retrato certero y real, lo que no se puede negar es que "A cambio de nada", a partir de un guión más que solvente, es una ópera prima que hace palpitar a partir de la vida contada.


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