Aunque se trata de la primera película que Félix Sabroso dirige desde el fallecimiento de su pareja sentimental y cinematográfica Dunia Ayaso, el cineasta asegura no haber tenido la sensación de haberla rodado sin ella, puesto que durante todo el proceso la ha sentido a su lado. Originalmente, y según ha explicado Félix en la rueda de prensa que ha tenido lugar hoy mismo, él escribió el guión para que fuese Dunia quien dirigiera la ficción. "No llegamos a tiempo y se convirtió en un reto poder rodarla pronto y hacerlo en homenaje a ella", ha apuntado.
El rodaje ha transcurrido en localizaciones naturales de Madrid y ha tenido una duración de cuatro semanas, una auténtica proeza, como afirman los propios actores. En la película aparece Víctor, un cineasta que dice haber rodado películas que sin embargo no ha conseguido nunca estrenar. Reúne alrededor de su lecho de muerte a sus más fieles colaboradores, con el fin de poner en marcha lo que probablemente sea su obra póstuma. Todos se reunirán en una insólita convivencia, donde aparentemente estará sucediendo el rodaje, mientras debaten confusos sobre sus relaciones y el origen de sus respectivas ansiedades frente a la creación de la ficción. Es un manifiesto de lo que pensamos de las personas y de nuestras relaciones, de cómo hemos construido el cine y la ficción a lo largo de nuestra vida. Trata de demostrar que si bien la realidad influye en el cine, también existe el camino inverso, esto es, el cine influye en la vida cotidiana, en realidad.
Se trata de una comedia gélida que ha supuesto un verdadero reto para sus actores, ya que les ha permitido ahondar en registros totalmente distintos para ellos con respecto a anteriores trabajos realizados. El reparto está encabezado por los popularísimos Javier Cámara, Candela Peña, Carmen Machi, Julián López y Secun de la Rosa, junto a Pilar Castro, Jorge Monje y Yaël Barnatan. También el filme cuenta con la colaboración especial de la actriz, guionista y directora Antonia San Juan.
De "El tiempo de los monstruos", Sabroso dice: "es seductora y posee tintes biográficos". Con ella, según afirma, ha querido reflejar "cómo el cine se nutre de la realidad y cómo la realidad se ha nutrido también de nuestro cine". Y apostilla: "es una película que el público podrá amar incluso sin entenderla, como los buenos amantes".

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