A una semana de los Goya se han entregado en Barcelona los Premios Gaudí, otorgados por la Academia de Cine de Cataluña. El Sant Jordi Club de la Ciudad Condal acogía la séptima edición de estos premios, cuya gala contaba con Ángel Llácer como maestro de ceremonias. Dos títulos triunfaron en la noche de ayer: "El Niño" y "10.000 km".
La última de Monzón se llevaba siete de los 15 galardones a los que optaba convirtiéndose así "El Niño" en la película que más estatuillas sumaba en la noche de ayer: mejores actuaciones secundarias (para Bárbara Lennie y Eduard Fernández), mejor montaje, música original, fotografía, dirección de producción y sonido.
La ópera prima de Carlos Marqués-Marcet, por su parte, resultó ser la auténtica protagonista alzándose con las categorías más importantes. "10.000 km", así, se hacía con cinco de los ocho Gaudí a los que estaba nominada, fueron: mejor película en lengua no catalana, mejor director, mejor guión y mejores interpretaciones protagonistas (para el dúo de oro formado por Natalia Tena y David Verdaguer).
El filme de época Stella Cadente, de Lluis Miñarro, ha tenido que conformarse con dos Gaudí de los 13 a los que optaba: el de mejor dirección artística (Sebastián Vogler) y el de mejor vestuario (Mercé Paloma). Por su parte, la película de Jaume Balagueró, REC4: Apocalipsis recogía los premios a mejores efectos especiales/digitales y al mejor maquillaje y peluquería.
Rastres de Sándel, de María Ripoll, la película que narra la historia de dos hermanas indias que ven separados sus destinos y que se reencuentran en Barcelona ha recibido el Gaudí a la mejor película; un premio más que satisfactorio para una productora, Pontas Films, que debutaba con este filme y que había recibido ocho nominaciones.
Hermosa juventud, de Jaime Rosales, volvía a casa sin galardones pese a las 5 nominaciones que tenía.

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