El Festival de Cine de Huesca arrancó anoche su edición número 44 con una gala inaugural en la que se homenajeó el talento de la cineasta Paula Ortiz, quien recibió el premio "Ciudad de Huesca". El galardón otorgado supone reconocer la notable trayectoria profesional de Ortiz y una prometedora proyección a la que asistiremos como espectadores.
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| "Paula Ortiz representa el talento, el tesón y la ilusión", Azucena Garanto. |
Paula Ortiz se inició en el mundo del cortometraje, firmando títulos como "Para hacer una historia en cinco minutos" (2001), "Saldría a pasear todas las noches" (2002), "El rostro de ido" (2003) "Fotos de familia" (2004) o "El hueco de Tristán Boj" (2008). Su primer trabajo en el largometraje de ficción, tras rodar el documental "Relato de Esperanza" (2006), vino con "De tu ventana a la mía" (2011). Un debut el suyo que ofreció una luz distinta, un canto nuevo a través de imágenes que acompasan la historia y laten en ella con fuerza de desgarro. Su ejercicio virtuoso estaba fuera de toda duda en esta propuesta sorprendente que la crítica señalaba como uno de los grandes acontecimientos de nuestro cine. Así inevitable que los reconocimientos surgieran: "De tu ventana a la mía" consiguió el "Premio Internacional Pilar Miró a la Mejor Dirección Novel"y la Mención Especial Fipresci de la crítica internacional en la Seminci de Valladolid. Se sumaron tres nominaciones a los Premios Goya ("Mejor Dirección Novel", "Mejor actriz de reparto" y "Mejor canción original") y en su estreno internacional la película fue galardonada con el premio Jin Jué a la Mejor Banda Sonora, el Premio Internacional de la Crítica en el Festival de Mons (Bruselas) y Mención Especial del Jurado en el Shanghai International Film Festival.
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| Rodaje "De tu ventana a la mía" |
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| Rodaje "La Novia" |
Una entrada por la puerta grande ganada a pulso a base de constancia, entrega y talento, y un paso más en su consolidación como directora que llegó con esta brizna de hierba que escribió Lorca en su "Bodas de Sangre" y que Ortiz adaptó desde la mirada de fuego y tierra de "La Novia" (2015), hallada magistralmente en la sensibilidad de Inma Cuesta. En ese vuelo, la tragedia lorquiana alzó su vuelo para que "La Novia" se desgarrara en el duelo. Fue sin duda regalo para nosotros, que como espectadores acudimos a este rebose de alma tan vivo en la poesía, en la potencia visual de una película que late fuerte y para siempre en quien decide emprender el viaje. La película conquistó también a la crítica y del paso sucedido en distintos festivales se extrae una palabra: triunfo. A partir de aquí; seis premios Feroz, doce nominaciones en los Premios Goya - con la obtención de dos de ellos, para Miguel Ángel Amoedo y Luisa Gavasa; fotografía y actriz de reparto-, y tres galardones más en los Premios Unión de Actores. Pero más allá de conmemoraciones y premios, hay algo que llega más lejos: la esencia viva de "La Novia", que da constancia de la grandeza de nuestro cine y del orgullo que sentimos al recibir obras maestras como esta.
Agradecida por recibir el respaldo de su tierra, Ortiz ha afirmado sentir este Premio como una exigencia para el futuro: "Todavía tengo mucho por hacer y muchas cosas por contar". Por ello, ya se encuentra sumergida en proyectos diversos de los que sólo adelanta uno: un texto de Juan Mayorga titulado El arte de la entrevista. Convencida de que el cine tiene que ser "revulsivo, intenso y transformador", seguirá apostando por películas valientes y arriesgadas con sello propio.
Nosotros, que reconocemos en el imaginario visual de Paula Ortiz un mundo colmado de vida en el que siempre deseamos perdernos, pedimos que nunca deje de existir su cine: un cine necesario que convierte, sin duda, a Paula Ortiz en una directora indispensable.




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