Hildegart es concebida y educada por su madre Aurora para ser la mujer del futuro, convirtiéndose en una de las mentes más brillantes de la España de los años 30 y uno de los referentes europeos sobre sexualidad femenina. Cuando a sus 18 años comienza a experimentar la libertad y a desmarcarse del férreo núcleo materno, su madre hará todo lo posible para impedir que Hildegart se aleje.
La última pelicula de Paula Ortiz nos sumerge en la España de los años 30 para ficcionar una historia real, la de la militante gallega Aurora Rodríguez; quien pretende hacer de su hija Hildegart un prototipo de mujer ideal, intelectualmente brillante e independiente, convirtiendo su existencia en un deliberado experimento de eugenesia metódicamente diseñado a tal efecto por su propia madre. La historia, que ya fue abordada en 1977 por Fernán Gómez, ahora es llevada a la gran pantalla bajo la dirección de Paula Ortiz, quien ya en trabajos anteriores se había interesado por mitos femeninos de gran fuerza y poder, como la novia lorquiana y Santa Teresa de Jesús.
La figura de Hildegart Rodríguez despierta un descomunal interés por las reflexiones a las que da pie con toda la narrativa que sostiene su identidad; por lo insólito de su caso y por la cantidad de percepciones a través de las cuales es posible acercarnos a la realidad que contiene esta historia, que bien parecería un caso sólo vivo a través del ingenio. A los diecinueve años, Hildegart ya tenía publicados más de dieciséis libros y centenares de artículos que versaban sobre cuestiones trascendentales. A fuerza de un férreo control, con el que su madre dominaba cualquier posible contacto con el mundo exterior, Hildegart fue aislada de la sociedad para darle prioridad absoluta a una vida dedicada al ámbito de la productividad intelectual; una parcela a la que se dedicó por entero, en detrimento de todas las demás que componen la esfera vital.
Si bien la cinta ya parte de una historia apasionante sobre un hecho real que otorga gran interés de partida a la obra, el tono elegido para contarla permite retratar con acierto el horror de un contexto espeluznante en el que es posible adentrarnos de lleno en favor de una realización que esgrime innumerables razones por las que la naturaleza perturbadora inherente al personaje de Aurora y a lo que provoca con sus acciones, van progresivamente sumando tensión a la creación fílmica.
Si algo define el cine de Ortiz es, sin duda, esa puesta en escena poética y sugerente con la que le da vida a cada plano, convirtiendo la escena en un paisaje con identidad propia por la que transita la trama. La fuerza de la fotografía radica en su capacidad para contar desde el plano visual lo que, en efecto, provoca un impacto en el espectador. Del mismo modo, la lírica colmada de poesía convierte el propio cine de Paula Ortiz -y este es, en realidad, su sello- en una auténtica experiencia; en un viaje emocional sin igual.
Pese a que los diálogos, bien estructurados en la contraposición que reflejan entre las ansias de libertad de Hildegart y las firmes creencias de Aurora -situándolas en dos planos opuestos dentro de la misma realidad y configurando así, la propia dinámica existente en la relación que se genera entre ellas-, no terminan de mostrar la psicología real de los personajes. Quizás este sea el punto débil de la cinta, que impide detenerse en los pasajes emocionales para capturar la esencia de los personajes y, en consecuencia, ahondar en ellos y en sus motivaciones.
Cabe destacar, no obstante, la interpretación descomunical de una Najwa Nimri que nos regala su -posiblemente- mejor interpretación hasta la fecha, retratando con su Aurora a un personaje cuya mentalidad implacable y sus firmes convicciones le llevan a cometer lo inimaginable desde una seguridad monstruosa. Aunque su personaje podría fácilmente resultar desmedido e irreal desde la propia composición, Najwa deja en él un poso de verdad y entrega, con un trabajo que se intuye minucioso, para crear un personaje que resulta tan perturbador como creíble.
En conclusión, La Virgen Roja es un thriller que se basa en la tragedia real de Hildegart Rodríguez para adentrarse en los aspectos más oscuros del control, la ideología y el precio de la libertad. Con la dirección de Paula Ortiz y la impactante actuación de Najwa, la película genera una sensación de terror que permanece en la mente del espectador incluso después del fundido a negro.


Comentarios
Publicar un comentario