Teresa cambia sus planes de vacaciones para ayudar a su madre, que ha sufrido un pequeño accidente. Madre e hija pasarán juntas un verano de lo más sofocante, en el que no conseguirán ponerse de acuerdo ni en las cosas más triviales. Sin embargo, la obligada convivencia removerá más de lo esperado y en las noches estivales Teresa vivirá momentos reveladores junto a su madre.
Tras su debut cinematográfico con la aclamada "Viaje al cuarto de una madre", Celia Rico firma su segundo largometraje como directora ofreciéndonos un nuevo relato sobre las relaciones maternofiliales. En esta ocasión, la historia de Teresa nos embarca de lleno en profundas reflexiones acerca de temas como la soledad, el sentido de pertenencia y la necesidad de aceptación a través de una bella fábula que, en su simpleza halla la solidez que requieren los asuntos que nos interpelen como seres humanos. Es fácil reconocerse en la mirada de Teresa; comprender ese vínculo madre-hija en el que respira un lazo generacional entre dos mujeres distintas, pero con luchas comunes. Hay verdad en cada plano, sostenido por un guion que nos acerca con delicadeza a los adentros de Teresa y a los de Ani para ir desgranando, en un juego portentoso de interpretaciones, todo lo que esconden sus acciones, lo que revelan sus pasos, lo que cuentan sus miradas.
La naturaleza como paisaje idílico que envuelve la escena y conduce a un espacio de paz y reflexión, con esa quietud bella y poderosa con la que se asemeja su trasiego a lo que va sucediendo en pantalla. La configuración de esta ubicación, en su fuerza e identidad, supone un acierto. Como también lo es la representación de las emociones en las que el metraje va navegando con tiento durante el desarrollo de la historia, hilvanando mediante ellas esa relación entre madre e hija en la que, cada una, se descubrirá a sí misma desde la otra.
La sencillez formal, evidente también en los numerosos planos fijos en los que no se revelan movimientos de cámara, contribuye a resaltar la simplicidad del relato, marcado desde su inicio por la sutileza; donde aparentemente todo es estático, pero que encierra un torbellino que va haciendo visible su potencia a medida que profundizamos en los discursos que marcan el guion de la cinta.
El dúo interpretativo que conforman María Vázquez y Adriana Ozores, en el papel de madre e hija, se torna creíble. El mérito de es de dos actrices que otorgan verdad absoluta en cada matiz, donde acercarnos a la mentalidad de cada una nos permite comprenderlas a la perfección; no sólo gracias al buen trabajo de guion sino a la composición interpretativa de las actrices. La sensibilidad que imprimen a la psicología del personaje nos permite conectar con dos personajes de enorme complejidad, especialmente desde lo que callan.
La película, que se alzó con el Premio del Público tras su paso por la pasada edición del Festival de Cine de Málaga, está disponible en Filmin y Movistar+.
Título original: Los pequeños amores
Directora: Celia Rico
Guión: Celia Rico
Productores: Coproducción España-Francia; Arcadia Motion Pictures, Viracoche Racocha Films AIE, Noodles Production
Actores: Adriana Ozores, María Vázquez y Aimar Vega
Género: Drama
País: España-Francia
Año: 2023
Duración: 95 minutos

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